lunes, 29 de diciembre de 2025

BB


Va de memorias personales.
Aunque algunos han hablado de su campaña contra la matanza de los bebés focas y otros de sus debilidades lepenianas de mayor, es normal que todo el mundo rememore ahora a la BB sex-simbol de sus inicios.
Recuerdo alguna conversación en corrillo, todos medio asustados, a la salida del colegio, con los dos más avanzados hablando de ella y de imágenes de ella… que ninguno habíamos visto.
Algo debió quedar por ahí dentro. Cuando, años después, unos cuantos nos reuníamos en un apartamento que me cayó del cielo con la excusa de pasarnos unas películas, algún fragmento de ella no podía faltar nunca.
En un piso de las Ramblas, en el edificio que hace esquina con la calle Portaferrissa, estaba Cine Familiar. Allí tenían un amplio catálogo de películas en S8 mm que alquilaban por un módico precio. Estudiábamos a conciencia su catálogo (algo por cierto que, aunque fuera con sus deficiencias de entonces, es imposible de reproducir ahora con ninguna plataforma), repleto de piezas de lo más exótico, que te hacías cruces de cómo les habían llegado.
La mayoría, con títulos puestos bastante a la tuntún, eran piezas de cine cómico y otras que hacían honor al pacato nombre de la casa de alquiler. Recuerdo que completaban la oferta -en una época de pocas evasiones reales- con mucha cinta de viajes turísticos horrorosas, llenas de músicas hispanas.
Nosotros escogíamos de entre el catálogo de películas clásicas de terror -aunque no sé si me estoy confundiendo con alguna de las históricas que dejaba Miquel Porter Moix en su CO.CI.CA.- que llegábamos a proyectar por la noche sobre la fachada del edificio de enfrente y, como digo, adicionalmente siempre caían unos minutos de Brigitte Bardot.
La decepción era entonces enorme. Donde pensábamos adentrarnos por caminos de lo más excitantes aparecían ridículos reportajes insulsos sobre la chica.


 

De vuelta de París

Botín obtenido en tres librerías de París. En esta ocasión, todo alrededor del cine.