jueves, 25 de julio de 2013

Bertrand Russell


Memorias de los otros – 5
Es Bertrand Russell, en una foto amarillenta porque estuvo muchos años al sol, encima del secreter, en mi habitación en casa de mis padres. Me atraía mucho el personaje, por esa imagen.
La cosa acabó, y retiré las chinchetas que aguantaban la foto (aunque, como se ve, no la tiré), tras la lectura de su “La conquista de la felicidad”, en la que atribuía una de las causas de la infelicidad a… la ausencia de servicio doméstico.

 

miércoles, 24 de julio de 2013

Ecos de Sociedad


Ayer noche pasaron “El espíritu de la colmena” por televisión y, para conmemorarlo, quería colgar aquí la crítica le había endosado el titular de “La Vanguardia” en la época, A. Martínez Tomás, que yo había guardado para la posteridad. Mi intención era que se viera la sensibilidad de la crítica durante el franquismo y el grado de compromiso de ese periódico con las novedades culturales…
No he dado con el recorte en cuestión, y es una lástima (ya saldrá, ya…), pero a cambio he sacado a la luz varias libretas de folios cuadriculados, en las que guardaba recortes de todo lo que me resultaba interesante del diario. Hay (sobre todo inicialmente) mucha anécdota, siempre mucha viñeta gráfica –y con el tiempo sobre todo Perich-, mucho escritor o tema que era de mi interés en ese momento. Vamos, que se pueden considerar una especie de “Memorias de los otros” del que entresacaré por aquí varias cosas, si no cansa.
Esta primera es, claramente, del grupo inicial. Me hizo una gracia enorme esa pretendida errata de La Vanguardia –siempre creí que ahí se conjugaron varios conspiradores para que apareciera así- en una sección impagable…que era pan de cada día. Por ahí aparecían notas sobre fiestas de puesta de largo –como ésta-, aniversarios o, simplemente, la hermosa noticia de que la familia de Don Fulanito de Tal y de Cual emprendía en el día de la fecha su desplazamiento a su casa de la montaña, para descansar en ella, merecidamente, durante sus vacaciones estivales.

(No sé si se lee al menos su final, con lo que perdería toda su gracia)

 

martes, 16 de julio de 2013

Adelfas


El paseo que conecta L'Escala con Empúries, pasando junto a las playas, estaba en tiempos completamente bordeado de adelfas. Recuerdo haber visto fotografías de mis padres en 1949, aún novios, y, al margen de algún plano medio de mi madre en las rocas, con una paradisíaca playa de fondo, bastantes eran con ella posando, satisfecha, en este camino, rodeada de sus frondosas adelfas. Hace unos años, como una fase previa al para mí irracional expurgue actual de vegetación, casi las hicieron desaparecer, y solo queda ahora de ellas, de tanto en tanto, alguna muestra, ya casi únicamente testimonial.
Ahora recuerdo que en la terraza del piso de mis padres, en Barcelona, había un par de macetones con escuálidas adelfas. Por primera vez caigo en la cuenta que ella las debía tener porque le traían recuerdos de este paseo.

 

De vuelta de París

Botín obtenido en tres librerías de París. En esta ocasión, todo alrededor del cine.