domingo, 18 de octubre de 2015

Juan Echevaría Puig,


Es algo que nunca alcanzaré. No hay manera de que sepa relacionar sin fallos a la gente entre sí, y ahora que he visto que existía esta relación tan sorprendente, sé que de aquí a poco se me olvidará. Es Antoni Puigverd en su "La finestra discreta" (Libros de Vanguardia", 2014) quien, contando otra cosa, explica como de pasada que (traduzco) "en aquella época, el jefe del SEU era un personaje de mil caras (...): Juan Echevaría Puig, falangista, enemigo de Comisiones Obreras, político conservador durante la transición, dirigente de la industria del automóvil, fundador de la CEOE i consuegro, o ex consuegro, de dos personajes muy diferentes, pero expresivos del catalanismo actual: el filósofo Rubert de Ventós y el barcelonista Laporta. El tejido catalán es tan denso y emboscado como sorprendente."
La industria del automóvil que dirigía Echevarría era Motor Ibérica, ahora Nissan. Lo sé porque cuando acabada la carrera me puse a buscar trabajo, me entrevistó. Parece que lo hacía habitualmente antes de dar el visto bueno a los ingenieros que contrataban. Fue una entrevista curiosa. No sé qué impresión debió sacar de mí, porque se pasó todo el rato hablando él, alardeando.
Las fotos las he sacado de la red. He podido ver que la de Rubert de Ventós es de Robert Ramos y la de Laporta de Claudio Chaves. La de Echevarría no lo he averiguado.



 

miércoles, 14 de octubre de 2015

Beber en la fuente


Son de hierro colado, usualmente con muchas impurezas. Siguen un dibujo tipo, que la pobreza del material y de su proceso de fabricación desdibuja en ocasiones. Están, como la de la foto, sobre una peana que tampoco puede decirse que sea un modelo de nobleza. No he encontrado datos precisos, pero debió iniciarse su fabricación e instalación, digo yo, por el cambio del siglo XIX al XX, o quizás antes, pero hasta es probable que se siguieran colocando tras la guerra civil. A alguno le recordarán entonces malos tiempos, de una pobreza inaudita, pues fue entonces cuando más uso se hizo de ellas. Y, con la ligereza con la que se oyen y divulgan hoy en día estas cosas, hasta querrán verlas desaparecer de la ciudad. Yo sostengo -como con otras cosas que ahora se quieren derribar por franquistas, borbónicas o colonialistas- que tal acción sería una verdadera lástima, que nos empobrecería aún más.
Yendo o volviendo del cole, mi hermana mayor se paraba siempre en una fuente de éstas, cercana a casa, y bebía un poco de ella, mostrando luego gran satisfacción. Como mi madre era muy mirada en estas cosas, y siempre nos advertía de las infecciones que podíamos llegar a coger, seguramente no debía acoplar los labios en el caño de la fuente. Pero aún así, en una ocasión en que iba a hacer su habitual trago, mi hermana vio algo que la dejó en estado de shock, y nunca más volvió a beber en la fuente. El carro de la basura estaba parado junto allí mismo. El caballo, en vez de beber de la vasija inferior, que hacía de depósito para este menester, tenía el morro haciendo ventosa envolviendo todo el grifo, y se estaba dando un auténtico banquete líquido. Es un relato de otra hermana mía. Quizás yo no lo presencié, o al menos no recuerdo la cara que le quedó a la habitual bebedora, que del asco dejó de serlo, pero en todo caso sí que había visto en otras ocasiones la enorme lengua del caballo, y cómo actuaba para beber. Un animal muy aparatoso, no apto para pequeñas damas remilgadas.

 

viernes, 2 de octubre de 2015

La portería del edificio Mitrecel


He tenido que hacer la foto colocando el objetivo (suerte que en una tableta eso es relativamente fácil) entre dos barrotes, y he visto entonces que el agua y los peces han desaparecido, porque desecaron el estanque. Es la portería del Mitrecel, el cacho edificio que dobló en altura a las casas más altas del barrio, creando una pantalla que prohibía llegar ni que fuera visualmente al barrio del Putxet.

Mi padre nos decía que cada vez que pasáramos por ahí nos fijáramos, porque seguro que veríamos a su portero (hoy no se le ve por ningún lado, pero entonces iba siempre con escoba en mano y una bata de rayas cubriéndole el cuerpo entero) ahí sentado, lavándose los pies en el estanque, con todos los peces de colores nadando, haciendo círculos alrededor. 

De vuelta de París

Botín obtenido en tres librerías de París. En esta ocasión, todo alrededor del cine.