domingo, 8 de septiembre de 2013

Perucho


Castellet habla también en su "Memòries confidencials d'un editor" (parte añadida) de un viaje a América con Joan Perucho, dejando ver claramente los claroscuros de su personalidad. En 1991 Martí Rom y yo pasamos el año con Perucho, presentando en diciembre un libro y un documental sobre él y, si bien siempre se mostró correctísimo, muy atento y amable, con nosotros, por lo que explicó y por lo que pudimos ver, creo que entiendo perfectamente de qué habla Castellet.
Castellet hizo el viaje a América en los años 80, y Perucho ya había alcanzado esa edad en que no estaba dispuesto a perder tiempo en cosas que no le reportasen una mínima satisfacción. Es conocido cómo acabó su carrera de Juez (juez de paz, en Gandesa -donde jugaba al dominó con las fuerzas vivas de la localidad y se dedicaba a largos paseos que le sirvieron para conocer la flora y fauna locales, así como a expediciones por todos los pueblos de muchos kilómetros a la redonda, en los que se hizo con piezas de anticuario a muy buen precio-: Un acusado le faltó al respeto, según nos contó, en un juicio. Eso le causó un trauma tan grande, pre-configurando incluso escenas peores posteriores en su mente, que se dijo que ya no compensaba seguir con esa actividad, y lo dejó.
He puesto "Perucho" en Google Images y me he dado de bruces con una# foto suya que he puesto en FB y que rápidamente he debido retirar, por falta de definición. En ella se veía a Perucho en una hamaca, y en el pie de foto del artículo de donde estaba sacada parecían atribuirme a mí su autoría, pero era, en realidad de una foto de Martí Rom, sacada en el huerto de su casa de Albiñana. Lo recuerdo porque tengo otra foto en la que aparezco con Perucho en la tumbona de su lado, todos (creo recordar que en otra tumbona estaba Manuel Pagés) bajo su mítica higuera.

En Albinyana, 1981

 

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