Ya anoté aquí la sorpresa por descubrir en “El missatger del fred” (Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2012, el libro en el que Xavier Juncosa explica su prolija investigación sobre la vida de su especial abuelo, Hernan Gurguí) al personaje real de lo que había de ser, en mi antigua idea para un cortometraje, Luis Ciges.
Pero hay otras coincidencias. Más adelante señala (traduzco del catalán): “Mi madre, hija única de la desdichada pareja, siempre recuerda su estancia en Les con nostalgia (…) cuando era un niño de cuatro o cinco años.” Y habla de su reciente visita al Valle de Arán, en el que aún “encontró de nuevo los rastros de su lejana estancia: la fonda Caneján, (…), los viejos edificios industriales de la Central Eléctrica de Cledes, hoy, además, piscifactoría de caviar.”
Pues bien: Mi padre tuvo que ir a trabajar al Valle de Arán - precisamente a Les-, por una temporada y, pasado un tiempo, mi madre fue a vivir con él unos meses… acompañada por un servidor, a la sazón un infante de cuatro años, para intentar hacerle soportable su estancia. Son mis primeros recuerdos nítidos. En la fotografía, una diapositiva hecha por mi padre, se ve a ese chulín personaje con la otra expedicionaria, paseando ambos por la carretera, cerca de Les… y de la Central de Cledes, que se ve perfectamente en otra fotografía que también conservo.

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