sábado, 23 de agosto de 2014

Hallstatt y los problemas lingüísticos


1983: Llegamos tarde (sobre las 19,30h) a Hallstatt, la localidad austriaca que ha dado nombre a una cultura prehistórica y eso nos hizo dar con todos sus restaurantes ya cerrados, pero también negociar un buen precio por una habitación del hotel que ocupaba –y creo que ocupa- ese caserón amarillo.
Ya expliqué por aquí que uno de mis mayores bochornos lingüísticos quedó estampado en este lugar: Tranquilicé a Teresa –entonces comía más que ahora- de los fracasos continuados en los dos o tres sitios para comer del pueblo:
- No te preocupes. He visto que en el hotel ofrecían cosas para comer, y he retenido que anunciaban una Grobe Salade.
- Pero eso será una ensalada.
- Sí, pero con chorizo. ¿No recuerdas los grobe del Frankfurt de Pedralbes?
Mi desolación fue total al ver un plato –enorme, eso sí- repleto de una verde ensalada troceada, sin ningún aditamento. Desde entonces no se me escapa que la letra gótica que aparenta ser una enorme S equivale a una B, y que grobe quiere decir grande.
Otra foto que paso a guardar en otro fichero, retirándola del escritorio del ordenador.

 

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