Ayer noche pasaron “El espíritu de la colmena” por televisión y, para conmemorarlo, quería colgar aquí la crítica le había endosado el titular de “La Vanguardia” en la época, A. Martínez Tomás, que yo había guardado para la posteridad. Mi intención era que se viera la sensibilidad de la crítica durante el franquismo y el grado de compromiso de ese periódico con las novedades culturales…
No he dado con el recorte en cuestión, y es una lástima (ya saldrá, ya…), pero a cambio he sacado a la luz varias libretas de folios cuadriculados, en las que guardaba recortes de todo lo que me resultaba interesante del diario. Hay (sobre todo inicialmente) mucha anécdota, siempre mucha viñeta gráfica –y con el tiempo sobre todo Perich-, mucho escritor o tema que era de mi interés en ese momento. Vamos, que se pueden considerar una especie de “Memorias de los otros” del que entresacaré por aquí varias cosas, si no cansa.
Esta primera es, claramente, del grupo inicial. Me hizo una gracia enorme esa pretendida errata de La Vanguardia –siempre creí que ahí se conjugaron varios conspiradores para que apareciera así- en una sección impagable…que era pan de cada día. Por ahí aparecían notas sobre fiestas de puesta de largo –como ésta-, aniversarios o, simplemente, la hermosa noticia de que la familia de Don Fulanito de Tal y de Cual emprendía en el día de la fecha su desplazamiento a su casa de la montaña, para descansar en ella, merecidamente, durante sus vacaciones estivales.
(No sé si se lee al menos su final, con lo que perdería toda su gracia)

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