Los más cercanos ya harán con la camiseta la forma de una oreja, porque lo he explicado alguna que otra vez… Mi abuelo era comandante de intendencia, y como tal, durante la guerra civil tenía a su cargo la administración de los hospitales existentes (los que ya lo eran previamente, pero también hoteles reconvertidos temporalmente como tales, como fue el caso del Hotel Prudenci de Tona) desde Barcelona -Hospital Militar- hasta la frontera.
Las crónicas familiares decían que mi tío era un crío que se ponía a morir cada vez que había un bombardeo en Barcelona, y éstos fueron en aumento, por lo que la familia tomó al final la decisión de ir a vivir a La Garriga. Lo que no sabían es que La Garriga, y concretamente su estación de tren, era un objetivo militar de primer orden, de forma que recibió entonces uno de los bombardeos más fuertes de toda la guerra.
Ayer, paseando por el pueblo, me hicieron fijar en el la acera, en la que han puesto esta plaquita conmemorativa

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