Ahí me restauré bien.- 5
Voy mencionando “incontournables” de la restauración, restaurantes de categoría, y más adelante, cuando suelte elementos raros que a mí me eran de lo más satisfactorios, va a haber una sensación de pobreza grande.
Ya sé que el Echaurren es uno de esos restaurantes a los que pocos le pueden poner una pega. Quizás el precio al de las estrellas Michelin, pero es que yo hablo de lo que fue la Fonda, y ahora de su menú diario, inconmensurable en su calidad.
Le tengo cariño y ahora, entrando en ese complejo tan elegante, no acabo de entender qué ha pasado, porque lo practiqué de niño. Recuerdo haber dormido en Ezcaray en Echaurren, en las habitaciones de la fonda, que era entonces bastante modesta, con toda la familia, yendo a pensión completa. A mi padre le gustaban -como a nosotros, sus hijos- las ahora famosas croquetas, hasta el punto que yo diría que mi madre sacó un poco de ellos la fórmula de las que hacía en casa.
Al de las estrellas Michelin acudí solo en una ocasión, al finalizar unos ejercicios espirituales laborales en Logroño, que tuvieron para mí el aliciente adicional de dejarme descubrir la localización de la casa de Estrella, la protagonista de “El Sur” de Victor Érice.
Ahora, cada vez que pasamos por ahí, procuramos hacer escala para ir a comer su merluza rebozada y algún plato con legumbres, de esos de cuchara. Conviene no pedir de primero croquetas, porque las ponen gentilmente de aperitivo.
Ahí precisamente la pifié -doblemente- la primera vez que entramos a las nuevas instalaciones. Primero porque pedí de primer plato croquetas y me tuve las tuve que comer después de haberme comido las que pusieron para el aperitivo para los dos. Luego por una metedura de pata, pero que cayó bien. Yo solo había ido al restaurante de lujo en la ocasión mencionada y al pasar por la puerta me desconcerté un poco al verlo todo tan puesto. Había una señora que estaba hablando -o ahora no sé si jugando a las cartas con un par de parroquianos- que nos miró. Le dije que queríamos ir a comer y nos dijo que ya íbamos bien.
-Es que venimos al menú. No queremos comer de carta en el restaurante bueno y caro... Buscábamos la fonda...
Se rió de lo lindo repitiendonos que ya íbamos bien, que era ahí, y que le gustaba mucho lo de la fonda. Nos dijo que era Marisa, le dimos referencias familiares y nos fuimos cada uno por su lado, ella de regreso con sus parroquianos, con una sonrisa en la cara, a explicarles que le habíamos hablado de la fonda.

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