Atentos: no es un anuncio.
¡Pues no he visto yo ni nada a mis abuelos pasar la Nénette a su Renault Dauphine, el coche que, con acierto, dijeron cuando lo compraron que ya sería “el del cementerio”! Y la de veces que he visto utilizar a padres y abuelos, para todo tipo de trabajo, una bayeta Nénette ligeramente humedecida, de la que guardo en mi memoria su tacto, tan agradable.

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